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sábado, noviembre 21, 2015

AVALÚOS DE GOOD WILL vs AVALÚOS DE MARCAS (NIIF)


Mientras que el avalúo de GOODWILL es un concepto general e intangible concebido para referirse al sobreprecio que se paga al comprar una empresa por encima de su valor patrimonial, las MARCAS son activos concretos cuyo valor se puede estimar (avaluar) con precisión.

Desde el punto de vista contable el término ‘GOODWILL’, que en español se traduce como crédito mercantil, se concibió para definir algo que era difícil de precisar. De hecho, en la doctrina y normas contables en general, tanto en Colombia como en otras latitudes, el ‘GOODWILL’ se define como “el valor adicional pagado en la compra de un ente económico activo sobre el valor en libros o sobre el valor calculado o convenido de todos los activos netos comprados…” (Decreto 2650 de diciembre 29 de 1993 – Plan Único de Cuentas).

Esta definición de GOOD WILL atribuye ese valor adicional al “…reconocimiento de atributos especiales tales como el buen nombre, personal idóneo, reputación de crédito privilegiado, prestigio por vender mejores productos y servicios y localización favorable.” En otras palabras, se están echando en un gran saco los más variados atributos de un negocio desde su buen nombre y reputación hasta la ubicación favorable de su establecimiento de comercio. Estos atributos no son otra cosa que una serie de activos intangibles que en vez de haber sido adquiridos, han sido formados a lo largo del tiempo y por ello no están reflejados en los Estados Financieros. Su valor (AVALÚO) solamente se materializa en la contabilidad cuando se hace una transacción de compra-venta del negocio en marcha, lo cual también tiene repercusiones en el campo tributario y financiero, que se han empezado a reconocer.

En los actuales tiempos de convergencia a estándares internacionales de contabilidad el ‘GOODWILL’ sigue siendo un concepto algo vago todavía. La NIIF 3 reconoce el ‘GOODWILL’ en combinaciones de negocios y lo denomina “PLUSVALÍA” para referirse al activo que representa los beneficios económicos futuros que surgen de otros activos adquiridos en una combinación de negocios, que no están identificados individualmente ni reconocidos de forma separada.

La presente hipótesis que e presenta es que ese valor adicional que se paga al adquirir una empresa se asocia con los activos intangibles formados a lo largo del tiempo, cada uno de los cuales se debe poder identificar y valorar con precisión.
Antiguamente y así lo evidencian aun hoy algunas normas contables, la generación de valor se atribuía exclusivamente al uso productivo de activos tangibles como terrenos, edificaciones, plantas, equipos y, por supuesto, dinero. Desde 1995, el libro “Ser Digital” de Nicholas Negroponte, anticipaba cómo estábamos evolucionando rápidamente de una economía y comercio basados en átomos, al universo de los bits. Hoy los activos intangibles, encabezados por las marcas, han ganado gran protagonismo en la generación de valor para los negocios. Otros ejemplos de activos intangibles son las patentes, los modelos industriales, las licencias y las bases de datos de clientes.

Si se analizan los estados financieros que las empresas reportan a las entidades regulatorias y que son de dominio público, se puede observar como hoy en día en sectores tales como alimentos y bebidas, banca, medios de comunicación, comercio y telecomunicaciones, en ellos el peso de los activos intangibles en el valor de las empresas oscila entre 50% y el 70% siendo la MARCA el más importante.

En el estudio denominado ‘LAS MARCAS COLOMBIANAS MÁS VALIOSAS’ se distinguen dos (2) categorías: marcas de productos como Póker, Águila, Alpina, Postobón y Zenú, y marcas de servicios como Banco de Bogotá, Bancocolombia, Éxito, Olímpica y Avianca.

Una evidencia importante del poder de las MARCAS son las adquisiciones por parte de multinacionales que han conservado las marcas colombianas compradas como es el caso de Bavaria por SAB Miller, Coltabaco por Philip Morris, Margarita por Frito Lay, Algarra por el grupo peruano Gloria y la marca de agua Brisa por parte de Coca-Cola.

La MARCA recoge gran parte de los atributos que se definen de manera vaga como GOODWILL o crédito mercantil, tales como reputación y buen nombre; la MARCA es mucho más que un logotipo o un nombre registrado ante la Superintendencia de Industria y Comercio. La MARCA refleja la promesa de valor para los clientes, facilitándoles escoger el producto o servicio que mejor satisface sus necesidades funcionales y emocionales. Incluso llegan a ejercer tal grado de influencia cultural sobre sus clientes, que a su alrededor se conforman seudo-tribus de fanáticos, como en el caso emblemático de la marca Apple con un valor estimado de $170 mil millones de dólares.

En COLOMBIA se tienen casos exitosos de marcas locales como Avianca, que hoy sirve de estandarte para diferentes aerolíneas de la región; Bodytech, ícono de estilo de vida saludable; Café de Colombia, denominación de origen de una de nuestras principales exportaciones; y Argos, la marca de un ‘commodity’ como el cemento. La marca Banco de Bogotá, con un valor superior a los 2,5 millones de dólares, resulta de interés especial pues se ha consolidado en nuestro estudio de Compassbranding como la marca más valiosa de Colombia aun sin tener el mayor ‘top of mind’ o el mayor tamaño en su sector; la rentabilidad es la prueba de fuego de las marcas y lo que al final cuenta en una economía de mercado, por encima de las percepciones.


Tomado de PORTAFOLIO.COM (Fernando Gastelbondo y Juan Pablo Godoy)

lunes, noviembre 11, 2013

AVALUOS CATASTRALES DESBORDADOS y CORREGIDOS por IGAC, luego de múltiples TUTELAS


Un total de 720 tutelas. Un factor sorpresa y dos baños para el uso de 150 personas salieron a relucir en la actualización catastral de Cúcuta que, además, se salvó de una acción jurídica en su contra.

A 217.000 predios se les aplicó el procedimiento, los cuales marcan un avalúo catastral global de $13.3 billones con un área construida de 19’609.965 metros cuadrados.

A comienzos de 2013 ocurrió un revuelo porque la gente en medio de la confusión creyó que el Igac había hecho una doble actualización, es el recuerdo que hoy tiene el director del organismo, Oswaldo Martínez.

Sucedió que en la práctica hubo un reflejo de la modificación al Plan de Ordenamiento Territorial (POT), aprobada por el Concejo de Cúcuta. Los cambios en el uso del suelo produjeron sacudidas en el avalúo catastral.

Como zonas de alto riesgo quedaron señalados 96.000 predios  cuyos avalúos se movieron a la baja para acomodarse a la nueva condición.

Y en la otra orilla se registró la situación contraria, con altos picos. En diferentes sitios, el cambio del POT originó que el uso del suelo pasara de residencial a comercial. La determinación disparó el valor de las casas, apartamentos y locales.

“Las circunstancias que en buena parte originaron las quejas por los reajustes del avalúo catastral no fueron provocadas porque hubiéramos hecho una nueva  actualización masiva como en 2011,  sino por ajustes al POT”, dijo el funcionario.

Un “alud de reclamos” recibió a lo largo de 2013 el Igac. Ese cúmulo llegó a los 5.500, que se adicionaron a las 3.000 revisiones del avalúo que quedaron pendientes de resolver el año pasado a los molestos propietarios.

En medio del frenético movimiento causado por la actualización catastral, se desató contra el instituto una cascada de recursos de amparo para la protección del derecho de petición.

-Desde marzo o abril de 2013 recibimos como 22 tutelas diarias admitidas por los jueces, de acuerdo con Martínez.

El Agustín Codazzi llegó a ser desbordado. “Con un reducido equipo técnico fue imposible atender esos reclamos dentro del término fijado por ley. Inmediatamente se vencía, la gente acudía a los jueces entutelando el derecho de petición. Todas fueron atendidas”, dijo el director regional del organismo. 

Ninguna de las tutelas fue para tumbar, modificar o revisar la actualización. “La modificación del avalúo es producto de un trámite, de un proceso administrativo sujeto a normas establecidas en decretos y en leyes”.

Las 720 tutelas absorbieron las tareas de los técnicos de la entidad, sin darles lugar a atender las nuevas inquietudes y solicitudes relacionadas con los trámites catastrales y de revisión del avalúo. 

Por estos días la tranquilidad reina en el organismo localizado en un edificio de la calle 10 del centro de Cúcuta. “Hemos superado esos inconvenientes”, resaltó el director, pese a que llegó a estar incurso en siete incidentes de desacato que logró superar.

Error que disparó avalúos

Hasta el sol de hoy, sigue el misterio por el error o falla en el sistema del Instituto Geográfico Agustín Codazzi que provocó la multiplicación de las áreas de numerosas casas, apartamentos y lotes en Cúcuta.

Lógicamente, en el software que tiene el Igac para liquidar los avalúos, al  crecer el número de metros cuadrados, los valores catastrales aumentaron automáticamente. Y se armó la grande de nuevo.

Los afectados fueron a quejarse porque aunque ellos no se percataron de que sus inmuebles ‘crecieron’, en el recibo del predial descubrieron que las áreas de sus predios se doblaron, triplicaron y quintuplicaron. 

Otra inconsistencia que hizo saltar la aguja del avalúo fue la mala grabación de las zonas físicas o económicas correspondientes.

Esas dos situaciones originadas en “hechos inesperados y ajenos a nuestra voluntad”, como los llamó el Igac, cubrieron 20.000 predios que fueron objeto de corrección inmediata en catastro.

-Ahí sí hubo ajuste, porque al poner el área en su verdadera condición se ponía también el avalúo en su real dimensión, reconoció el director regional de la institución que en Colombia está a cargo del nortesantandereano Juan Antonio Nieto Escalante que se comprometió a construir una edificación propia para el Igac en Cúcuta.

La sede del organismo agrupa a 150 funcionarios que atienden diversas labores y comparten 450 metros cuadrados. 

-No hay espacio de trabajo suficiente. Estas 150 personas están condenadas a utilizar dos unidades sanitarias, lo cual ha generado problemas ambientales en las oficinas.

Luego de ese detalle muy particular de la condición de hacinamiento en que se encuentra, el Igac notificó:

-Excepto para los casos de avalúos originados por errores en mala aplicación de zonas y en las áreas de los predios, para el resto de reclamos, en cerca del 95 %  el avalúo se confirmó. No prosperaron las solicitudes de revisión. Evidenciaron que el estudio de actualización catastral del Igac estuvo bien hecho y por eso no prosperaron.

-Una vez hechas las explicaciones y notificadas las resoluciones, la gente con todo el entendimiento del caso no tuvo otra opción que ir a pagar el impuesto predial.

La Secretaría de Hacienda Municipal informó que al 30 de septiembre de 2013 recaudó $45.500 millones de una meta de $49.000 millones en predial. Según lo expuesto por el alcalde Donamaris Ramírez Lobo, el porcentaje cubierto a la fecha ya está cercano a cubrir los ingresos previstos por ese tributo, restando que los contribuyentes paguen $3.500 millones.

Tomado de la  opinion.com