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lunes, diciembre 14, 2020

GARANTÍA PARA LA VIVIENDA NUEVA

Desde febrero de 2021, las personas que adquieran proyectos de vivienda nueva, podrán acogerse al artículo 8 del capítulo II de la Ley 1796 del 13 de julio de 2016,  la cual  establece los parámetros de compensación (indemnización) en caso de daños estructurales en edificaciones de más de 2000 m². 

Esta norma estará orientada a brindar una cobertura al inmueble durante los 10 años siguientes a su entrega, además, de garantizar que la construcción fue realizada bajo todos los parámetros técnicos y estructurales, conforme a lo estipulado en las políticas de calidad y resistencia de las obras inmobiliarias. 

Según la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), el sector se ha venido adaptando, de acuerdo a la ley, a todo lo correspondiente con la normatividad y supervisión técnica, las cuales avalan las condiciones de seguridad, para no poner en riego los proyectos constructivos. 

Esta es una propuesta en proceso de vigencia, que se convierte en una oportunidad para consolidar la confianza creciente entre los clientes y los compradores, con miras a continuar trabajando por el desarrollo del sector, impulsar la generación de empleo en el país y el continuar promoviendo en los colombianos, la compra de casa propia, hoy, con muchas más facilidades. 

Tomado de viviendo.co

martes, octubre 10, 2017

ES MEJOR CONSTRUIR LA CASA QUE COMPRARLA?

Teniendo en cuenta el tipo de vivienda que construyen actualmente la gran mayoría de constructoras, puede resultar más conveniente construir la casa que comprarla a una constructora. 


En primer lugar, buena parte de las casas o apartamentos son en extremo pequeños, insuficientes para que una familia de cuatro personas viva cómodamente. 

En segundo lugar, la calidad de los materiales con que se construyen son de baja calidad. Las constructoras con el objetivo de obtener una mayor rentabilidad utilizan los materiales más económicos que encuentren en el mercado, y además no utilizan la cantidad necesaria para construir una obra de calidad. Basta con revisar la mezcla cemento-arena utilizada y se puede comprobar la baja calidad de paredes, pisos y demás elementos de concreto. 

No es raro encontrar una casa recién estrenada con la pintura desprendida, las paredes abiertas, las losas del piso sueltas, etc., y la reparación puede llegar a costar una gran cantidad de dinero y aún así no se tendrá una casa de calidad, puesto que la estructura misma es deficiente. 

A pesar de la pésima calidad de las viviendas, las cobran como si se hubieran elaborado con los mejores materiales. 

Con seguridad que resulta más económica comprar el lote y que el usuario mismo construya su casa. Le tomará más tiempo y tal vez algo de incomodidad, pero habrá hecho una casa de gran calidad y hasta más económica, y lo mejor de todo a su completo gusto. 

Si se quiere comprar casas o apartamentos ya construidos de calidad, seguramente habrá que comprar casas con más de 20 años de antigüedad, época en la cual parece que había una mayor honestidad y se construían bien, porque hoy es casi imposible encontrar algo construido decentemente.

Tomado de gerencie.com

martes, enero 07, 2014

BURBUJA INMOBILIARIA por AVALUOS (precios) de VIVIENDA en BOGOTÁ ?

Según información del Banco de la República (BR), los precios de la vivienda usada (Índice de Precios de la Vivienda Usada-IPVU, nación) se encuentran en sus máximos históricos. Igual sucede con los precios de vivienda nueva (IPVN) en Bogotá, según datos reportados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). Por otro lado, al observar la dinámica del Índice de Costos de Construcción de Vivienda (ICCV), en comparación con los precios, en el 2012 se evidencia que a diferencia de los costos, los precios crecen a tasas cada vez mayores. Es importante tener en cuenta que el ICCV incluye costos de materiales, mano de obra, maquinaria y equipo, no así uno de los rubros más importantes, el precio del suelo. Según información de la Lonja, éste ha registrado, entre 2012 y 2013, incrementos por encima del 30% en términos reales.


Una burbuja, sea que se presente en el mercado de la vivienda o de otro activo, no es más que un incremento significativo en precios que no se explica por sus fundamentales o determinantes, sino por expectativas de incrementos en precios y mayores rentabilidades.

El proceso de formación y explosión de burbuja es el siguiente: en un comienzo un grupo reducido de personas o empresas tiene expectativas de rentabilidad o valorización que las lleva a invertir en el activo, aun cuando su valor fundamental sea bajo o cero (Blanchard y Enrri, 2000); posterior a la ganancia, las expectativas se popularizan entre los agentes que esperan invertir más en el activo en cuestión, generando así un alza en precios no basada en el comportamiento normal del mercado. Una vez se alcanza un nivel insostenible de precios, la corrección a la baja del precio produce pérdidas para aquellos propietarios del activo y, si es el caso, para quienes fondean la inversión.

A diferencia de otras burbujas (por ejemplo, la expansión y crisis de compañías de internet a finales de los noventas en Estados Unidos), las burbujas inmobiliarias suelen asociarse a una expansión del crédito y del endeudamiento de los hogares que conlleva riesgos para el sector, el sistema financiero y la economía en general. Desde una perspectiva macroeconómica, el problema no es la burbuja en sí misma, sino el factor que las hace crecer. Para caracterizar episodios de burbujas inmobiliarias, Crowe, Dell'Ariccia, Igan y Rabanal (2011) elaboran un modelo P-VAR para varios países que han presentado este fenómeno. Una de las conclusiones es que las burbujas fundamentadas en la expansión del endeudamiento generan efectos más pronunciados y duraderos (crisis) que en aquellos casos en donde la burbuja crecía por motivos diferentes. Los autores determinaron en su estudio que, previo a la explosión de la burbuja, un crecimiento en la razón del endeudamiento de los hogares frente al valor de la vivienda de 10% incrementa en 13% el precio nominal de la vivienda. Este indicador permite ver que tan expuesto está un país a una burbuja financiada con apalancamiento, por lo que es oportuno ver su comportamiento para Colombia.

El Banco de la República, en su informe de estabilidad financiera de Marzo de 2013, muestra que, para adquirir vivienda VIS, el endeudamiento sobre el precio de la vivienda es de 58,6% mientras que para vivienda NO VIS es de 49,6%. Dichos valores están por debajo del máximo permitido en Colombia de 70% para NO VIS y del promedio internacional, que según Crowe et al. (2011) es del 71%, disminuyéndose de esta manera la posibilidad de conformación de una burbuja especulativa racional financiada con crédito.

Adicional a la razón de endeudamiento frente al valor de la vivienda, existen otros indicadores pertinentes para evaluar la relación endeudamiento-vivienda, como lo son el tamaño de la cartera, la morosidad y el uso de créditos por los hogares. La cartera de vivienda, además de tener un tamaño reducido (3.8% del PIB) comparado con la cartera de consumo o la comercial, se mantuvo constante en 2012 en lo relativo a la morosidad; sumado a esto, se ve un menor uso de créditos de vivienda por parte de los hogares desde 20101. Estas cifras permiten pensar que, de existir una burbuja inmobiliaria a la fecha, ésta no está asociada al apalancamiento.

Se debe tener en cuenta que, aun cuando la burbuja inmobiliaria no se produzca a consecuencia del endeudamiento excesivo de los agentes, es posible que se presente una burbuja que al colapsar desencadene una crisis moderada con las siguientes consecuencias: producción de vivienda con crecimientos inferiores al potencial, limitación de créditos por parte del sector financiero, aumento del desempleo y del déficit habitacional.

Tomado de boletín No. 12, DAPD, 2013