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miércoles, noviembre 06, 2013

FALLO salva lo que resta de los CERROS ORIENTALES

La Sala Plena del Consejo de Estado determinó que hacia el futuro no se podrán conceder nuevas licencias de construcción en los cerros orientales de Bogotá, pero las edificaciones que ya están en esa zona de reserva, que han afectado casi mil hectáreas, no serán derribadas. A cambio, tendrán que pagar un impuesto ambiental.
Además, tampoco se podrán adelantar actividades de minería, y el gobierno de Bogotá deberá implementar planes para trasladar a decenas de familias que habitan en zonas que están en riesgo de deslizamientos.
De esta forma, el presidente del Consejo de Estado, Alfonso Vargas, explicó que se avaló el realinderamiento de la reserva que hizo el Ministerio de Ambiente en el 2005, al quitar 973 hectáreas de ese bosque natural y reducirlo de 14.166 a 13.143 hectáreas.
Los nuevos límites ratificados para esa reserva quedaron fijados, de punta a punta, entre el Boquerón de Chipaque (en el extremo suroriental de la capital) y Chía (en el norte).
“A partir de la sentencia –advirtió el alto tribunal–, no se podrán conceder nuevas licencias, autorizaciones o permisos de construcciones en la reserva forestal protectora de Bogotá”.
A pesar de que se reconocieron derechos de quienes construyeron legalmente en los cerros (el principio de confianza legítima), el Consejo de Estado ordenó proyectar la vocación ecológica de la llamada “franja de adecuación” (el límite entre el área afectada y la zona de reserva), de tal manera que haya una “zona de aprovechamiento ecológico que compense a los habitantes de la ciudad los perjuicios ambientales y garantice el derecho a la recreación”.
Se calcula que en la franja que quedó por fuera de la reserva forestal hay 7.000 predios y 23 barrios como Bellavista, La Sureña y Juan XXIII que tenían zonas en el limbo jurídico y que ahora podrán tener legalmente acceso a los servicios públicos.
El fallo del Consejo de Estado se da 13 años después de decretados los nuevos linderos y de que el Tribunal Administrativo de Cundinamarca los suspendiera.
Esta situación creó incertidumbre jurídica entre las autoridades y los dueños de los predios de esa reserva sobre los pasos que se deben seguir. Mientras tanto, algunas construcciones se siguieron levantando en la reserva, de noche, como lo denunció en su momento la Contraloría Distrital.
En julio pasado, el Distrito, la Nación –a través de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR)– y la comunidad firmaron un pacto para defender la reserva de los cerros orientales.
De otro lado, el alcalde Gustavo Petro manifestó a través de su cuenta de Twitter que “es muy importante para Bogotá la sentencia del Consejo de Estado que salva a los cerros orientales de la urbanización”.
Los sectores construidos
En las 973 hectáreas que salen de la reserva forestal de los cerros orientales hay barrios construidos y, de acuerdo con el fallo del Consejo de Estado, se conservarían barrios como Santa Bárbara Alta, Juan XXIII, La Flora, Las Gaviotas, Bellavista.
De igual forma, se pueden afectar otros, con sectores dentro de la reserva, como Amapolas, Violetas, Villa Rosita, La Sureña, Tiguaque, Parcelación San Pedro, Brisas Suroriental, San Jerónimo de Yuste, Pardo Rubio, Paraíso, Cerro Verde, Tramonti, Cerro Alto, Santa Cecilia Norte, Cerros del Norte, Soratama, El Codito, Mirador del Norte, Buena Vista, Floresta de la Sabana, Bosques de Torca, San Isidro y San Luis.
Tomado del tiempo.com

miércoles, abril 10, 2013

AVALÚOS DE VIVIENDA SON IMPACTADOS POR FRENO DE LA OFERTA



La Presidenta de Camacol dice que “lo más sano es impulsar nuevas construcciones, y eso no se está dando”.

En enero del 2010 el acumulado de los lanzamientos de vivienda nueva en el país sumaron 135.826 unidades. Tres años después, en el mismo mes del 2013, este fue de 112.824, lo que representó una disminución de 8,09 por ciento.
Con estos datos, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) quiere mostrar cómo hay un desequilibrio del mercado en contra de la oferta que está impactando los precios al alza.
Según Sandra Forero, presidenta del gremio, lo más sano para la estabilidad y el crecimiento sectorial es impulsar nuevas construcciones, y eso no se está dando por diferentes aspectos, entre ellos la falta de suelo, especialmente en Bogotá, aunque Bucaramanga, Pasto, Ibagué y Cúcuta también han moderado el ritmo.
“No hay estrategias para proveer servicios públicos, hay cargas urbanísticas excesivas y, además, las autoridades ambientales del orden regional y nacional obstaculizan algunos procesos”, asegura la directiva.
A las opiniones sobre el tema se suma el presidente de la Federación Nacional de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), César Llano, quien insiste en que el caso de la capital “es particular”, producto de la restricción de tierra urbanizable, que ha frenado nuevas obras, entre otras razones porque “las autoridades distritales no toman decisiones y no hay un Plan de Ordenamiento Territorial claro”.
Con este panorama, uno de los llamados de Camacol también está en acortar la brecha o el rezago de 9,3 por ciento de las nuevas obras lanzadas al mercado frente a las ventas, que en enero pasado acumularon 124.393 unidades.
Según el gerente general de la constructora Ícono Urbano, Jorge Estrada, esto confirma que “las causantes de lo que tradicionalmente se leería como una burbuja no están presentes: no hay acumulación de inventarios y (como lo afirma Camacol) no existe exceso de oferta” en el mercado.
REZAGO EN ESTRATO MEDIO
Otro hallazgo de la investigación gremial respecto al desequilibrio entre la oferta y la demanda está representado en la brecha de 15 por ciento entre las nuevas unidades lanzadas y las ventas en los estratos 3 y 4, mientras que en los rangos altos es de 10 por ciento.
Llama la atención –por su parte- que en los segmentos 1 y 2 esta se ha cerrado y ha bajado al 9 por ciento. Según Forero, la dinámica de la Vivienda de Interés Social (VIS) y el programa de las vivienda prioritarias gratis han sido determinantes para contrarrestar el ‘bache’.
En la misma línea de Camacol, el presidente de Fedelonjas advierte que con una cartera hipotecaria sana, tasas de interés manejables –actualmente de 12 por ciento anual- y sin un inventario ocioso, los riesgos están muy lejos de lo vivido a finales de los noventa, cuando ‘reventó’ la crisis.
Y al consenso sobre la restricción de la oferta se adhiere el inmobiliario Jaime Corral, quien expresa su preocupación por la lenta reacción del mercado.
“Aunque en algún momento debería estabilizarse, por el lado de los precios, ahora lo que se está presentando es un periodo de especulación, especialmente en los estratos altos, donde la gente está pagando lo que le piden”. Para el directivo, “la solución no está en las manos del sector, sino de las entidades locales y nacionales, que deben articular políticas de choque”.
VARIABLES POSITIVAS
Sandra Forero considera que de no estar impactado por la restricción a la oferta, el sector estaría mucho mejor. Para ello analiza diferentes frentes, entre ellos el sector financiero, que reporta calidad de la cartera (2,3 por ciento), a lo que le agrega niveles de cubrimiento de la cartera hipotecaria morosa de 92 por ciento y una tasa de crecimiento moderado de los préstamos de 12 por ciento.
MERCADO SANO
Otro aspecto que no ha ‘contaminado’ el mercado es que el 70 % de los compra- dores invierte para habitar, lo que está muy lejos de cualquier síntoma generalizado de especulación, a pesar de que hay casos puntuales, pero mínimos, en los rangos altos.
Forero le agrega a las anteriores variables el impacto del modelo de preventa que ha permitido hacer un ajuste temporal de los precios y de las ca ntidades que se ofrecen en el mercado. “De hecho, el nivel de oferta terminada apenas se acerca al 5 %, a pesar de que la demanda es exigente”.
Gabriel E. Flórez G.
Economía y Negocios

Tomado de portafolio.com

sábado, marzo 30, 2013

AVALÚO DE M2 SUBIÓ 11.33% en COLOMBIA en 2012


La imparable subida de los precios de la vivienda en Colombia, que en 2012 se elevaron un 11,33 %, hace temer una eventual burbuja inmobiliaria en uno de los países de América Latina donde más ha crecido el sector de la construcción en los últimos años.

Esa alerta la dio esta semana el Banco de la República después de que el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) publicara que el Índice de Precios de la Vivienda Nueva (IPVN) aumentó el año pasado un 11,33 %.

Si bien ese crecimiento es un promedio, los casos que causaron mayor nerviosismo entre los distintos sectores económicos del país fueron ciudades como Barranquilla, en la costa del Caribe y donde los precios subieron un 11,26 %; Bogotá, un 12,78 %; y Bucaramanga, en el noreste del país, con un 24,09 %.

Una buena parte de los detractores de la tesis de que Colombia estaría a las puertas de una burbuja inmobiliaria, planteada por el propio Banco de la República, cree que esta subida responde a la falta de terreno urbanizable.

Pero el banco emisor, en un informe difundido esta semana, dejó claro que "Colombia puede estar experimentando una burbuja de precios de vivienda".

Más allá de esa alerta oficial, con tan solo echar una ojeada a las páginas de anuncios clasificados de los periódicos o a las vitrinas de las oficinas inmobiliarias en Bogotá se observa ese "boom" de los precios.

El metro cuadrado alcanza los siete millones de pesos (3.829 dólares) en zonas del norte de la capital colombiana y en las áreas más exclusivas un apartamento cuesta el doble que en Miami (Estados Unidos).

El estudio del Banco de la República relata como esta burbuja "puede estar asociada con el periodo de expansión amplia del crédito experimentada recientemente por Colombia".

Además, el presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), Sergio Clavijo, habló de un incremento "artificial (de los precios), que se ubica cerca de un 30 % real por encima de su media histórica".

Otros sectores consideran que estas alertas son exageradas, como la presidenta de la Cámara Colombiana de Construcción (Camacol), Sandra Forero, quien explicó, tras conocerse los datos del DANE, que el negocio de la finca raíz en este país es seguro y que sus precios se rigen por la oferta y la demanda.

Achacó el alza de precios al hecho "de que no hay suelo urbanizable", una tesis que secundó Eduardo Pulecio, gerente de información catastral del distrito de Bogotá, quien agregó que el incremento "hace parte de los índices normales y no es inusual".

Los sectores directamente implicados en la construcción niegan con rotundidad la idea de burbuja inmobiliaria, pese a que esa posibilidad está en boca de todos, especialmente de aquellos que buscan vivienda y creen que los precios están por encima del valor real.

En una reciente entrevista con Efe, el presidente del banco BBVA en Colombia, Óscar Cabrera, señaló que hay "una serie de cautelas alrededor del mercado hipotecario que hace bastante difícil o improbable que se replique el mismo proceso" que en España o Estados Unidos.

Cabrera explicó que las modificaciones legales introducidas tras la crisis económica que padeció Colombia entre 1998 y 2000 "han permitido que el sistema financiero no se aparte de la ecuación de lo que está pasando en el crecimiento".  En esos años Colombia sufrió una de sus más agudas crisis financieras y hoy vive con temor el riesgo de que se repita, mientras observa como se levantan edificios sin parar en todas las ciudades del país.


Tomado de noticiasEFE.com